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"Across the universe" narra una historia de amor ambientada en el trasfondo de los años 60, en medio de los años turbulentos de las protestas contra la guerra, la exploración mental y el rock’n roll. La película se traslada desde los muelles de Liverpool hasta la psicodelia creativa de Greenwich Village, desde las calles rasgadas por las revueltas de Detroit hasta los campos de muerte de Vietnam. Los desventurados amantes, Jude (Jim Sturgess) y Lucy (Evan Rachel Wood), junto con un pequeño grupo de amigos y músicos, son arrastrados hacia los movimientos emergentes contra la guerra y los movimientos contraculturales, con el Dr. Robert (Bono) y Mr. Kite (Eddie Izzard) como sus guías.
El reportero de televisión Simon Hunt (Richard Gere) y el cámara Duck (Terrence Howard) han trabajado en la zonas de guerra más candentes del mundo. Pero un fatídico día, en un pequeño pueblo de Bosnia, todo cambia de repente. Durante una emisión en directo para la televisión nacional, Simon se derrumba. Como consecuencia Duck es ascendido y Simon simplemente desaparece. Cinco años más tarde, Duck regresa a Sarajevo con un corresponsal novato, Benjamin (Jesse Eisenberg), para cubrir el quinto aniversario del final de la guerra. Simon aparece como un fantasma del pasado y convence a Duck de que sabe dónde está el criminal de guerra más buscado de Bosnia: El Zorro. Armado únicamente de unos cuantos datos escasos, Simon, Duck y Benjamin se embarcan en un oscuro y peligroso viaje que les adentrará en territorios hostiles.
El FBI cuenta con un departamento que se dedica únicamente a investigar y perseguir a los delincuentes que actúan en Internet. La agente especial Jennifer Marsh (Diane Lane) creía haberlo visto todo... hasta ahora. Un depredador cibernético cuelga torturas y asesinatos en su página web. El destino de sus prisioneros depende del público: cuantas más visitas registre su página web, más deprisa morirán las víctimas. Cuando el juego del gato y el ratón se convierte en algo personal, Jennifer Marsh y su equipo deberán lanzarse a una carrera contrarreloj para encontrar a este genio de la técnica prácticamente ilocalizable.
Dave Ming Chang (Eddie Murphy), recién llegado a Nueva York, es casi sin duda el visitante más perdido de todos. Hay algo en él que no encaja, para empezar, parece totalmente fuera de lugar, e incomodo con su propio cuerpo. Y tiene motivos: «Dave» no es un hombre, si no una nave hecha a imagen y semejanza del comandante en miniatura que la controla. Tiene unos cuarenta años, agraciado y elegantón, a pesar de que su atuendo, un traje blanco, corbata negra y pañuelo a juego en el bolsillo, es mucho más cercano a los discotequeros años 70. Pero más allá de su extraño atuendo, hay algo en Dave que llama la atención. Desde luego no es del barrio, de hecho, ni siquiera del planeta. Hasta su forma de caminar es peculiar, y mientras deambula por las calles de la gran manzana, sus piernas intentan avanzar demasiado con cada paso, como si no estuviese cómodo en su cuerpo. Y motivos no le faltan: dentro de «Dave» tenemos a toda una tripulación de entrenados hombrecillos, un mundo dentro de otro mundo, que intentan por todos los medios controlar cada acción y conversación de Dave. En cada sección del cuerpo de «Dave», un tripulante (altura media: cuatro centímetros y medio), con una insignia que ilustra una parte específica del cuerpo de Dave, gestiona una consola de última generación que controla los movimientos de Dave. Pero la tripulación de Dave, bajo la dirección del Comandante del que Dave ha tomado su apariencia, va a experimentar una curva de aprendizaje muy escarpada. Cuando Dave bebe su primer sorbo de agua, una tremenda ola se abalanza sobre ellos, empapando a todos en su interior. Cuando Dave se prueba algo de ropa, una camisa se convierte en una bestia de algodón que intenta asfixiarlo. Cuando acude a un examen médico rutinario, el Dave metálico debe luchar contra las formidables fuerzas magnéticas de una resonancia. Y el banquete de tubos de carne procesada que aquí denominamos «perritos calientes» le conduce a una explosiva situación en el baño. Al tiempo que Dave se abre camino a través de estos desafíos físicos, la tripulación de su interior comienzan a experimentar algo con efectos aún más profundos. Una brisa de emociones se extiende por entre la tripulación, que proviene de un lugar que desaprueba las emociones y la individualidad. Dave está cambiando, tanto en su interior, como desde el exterior.
Hay héroes... hay superhéroes... y luego está Hancock (Will Smith). Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Todo el mundo lo sabe. Todo el mundo, menos Hancock. Insatisfecho, atormentado, sarcástico e incomprendido, las acciones heroicas y bienintencionadas de Hancock cumplen su objetivo y salvan muchas vidas pero siempre provocan unos tremendos desaguisados. La población ya no puede más, y aunque está agradecida de tener a su héroe local, los buenos ciudadanos de Los Ángeles, se preguntan, qué es lo que han hecho para merecer a este tipo. Hancock no es alguien al que le importe lo que piense la gente, hasta el día en que salva la vida de Ray Embrey (Jason Bateman), alto ejecutivo de una empresa de relaciones públicas. Y es entonces cuando el impopular superhéroe se da cuenta de que, al fin y al cabo, tiene un lado vulnerable.
Secuela de Step Up. La acción comienza cuando Andie (Brizna Evigan) una bailarina urbana y rebelde, aterriza en el Maryland School of the Arts. Allí se encuentra luchando por integrarse con los demás sin perder su propia personalidad. Entonces decide unirse a unos de los bailarines más rompedores de la escuela, Chase (Robert Hoffman) para formar una troupe de alumnos marginados que competirán en la famosa batalla de baile alternativo de Baltimore “The Streets”. De este modo encuentra una manera de llevar a cabo su sueño de bailar y a la vez encontrar un punto de unión entre sus dos mundos.
Un antiguo campeón de ping pong es reclutado por el gobierno de los EE.UU. para participar en un torneo en China tras el cual se esconde una supuesta red criminal.
Cuando Harry Houdini (Guy Pearce), el famoso mago escapista, llega a Edimburgo en su gira mundial, ofrece una gran recompensa a la persona capaz de contactar con su madre recientemente fallecida. Mary (Catherine Zeta-Jones), una atractiva y misteriosa médium, parapsicóloga escocesa, acepta el desafío atraída por el dinero. Houdini hará todo lo posible por desenmascarar a la misteriosa mujer, pero no podrá evitar sentirse cada vez más atraído por ella.
Basado en el famoso videojuego “Hitman: Codename 47”. Hitman (Timothy Olyphant) es un asesino de elite creado mediante ingeniería genética y conocido sólo como Agente 47. Un hombre misterioso, complejo y presa de profundas contradicciones: ha sido creado a partir de los criminales más mortíferos del mundo, pero educado por una hermandad exiliada de la Iglesia. Su misma existencia parece ser un pecado pero él está librando una guerra para liberar al mundo del mal. Es brillante, carismático y encantador – aunque revela muy poco acerca de sí mismo: carece de nombre y sólo se le conoce por las dos cifras de un código de barras tatuado en la parte posterior de su cabeza. El agente 47 es contratado por un grupo conocido como “La Agencia” para matar por dinero. El cazador se convertirá en la presa tras un cambio de régimen político. Tanto la Interpol como el ejército ruso perseguirá al asesino por toda Europa del Este, mientras él intenta averiguar quién le tendió la trampa y por qué.
Basada en el libro escrito en 1954 por Ted Geisel con el pseudónimo de Dr. Seuss. Un imaginativo elefante llamado Horton (Jim Carrey) oye un débil grito de auxilio proveniente de una diminuta mota de polvo que flota en el aire. Aunque Horton todavía no lo sabe, esa mota alberga una ciudad entera llamada Villaquién, habitada por los microscópicos Quién, a cuya cabeza está el Alcalde (Steve Carrell). A pesar de ser objeto de las chanzas y las amenazas de sus vecinos, quienes piensan que no está en sus cabales, Horton está decidido a salvar a la partícula… porque “una persona es una persona, por muy pequeña que sea”. La explicación de sus actos que Horton expresa en esas diez palabras encarna una idea a la vez sencilla y profunda, y que para tantos significa tantísimo. Horton se explica ante sus escépticos amigos: “Si estuvierais en lo profundo del espacio y dirigierais la vista al lugar donde vivimos, nosotros pareceríamos una mota”. Además, tenemos el código de conducta de Horton… su lema… que “un elefante es fiel al cien por cien” – señalando su honradez y determinación de no abandonar nunca su misión de hallar un nuevo hogar para la mota que alberga el increíble mundo de Villaquién.